Please enable JavaScript to view this page content properly.
Tsierra4@gmail.com
La Ira, hace mucho dañoLa ira destruye nuestra vida. Produce secuelas imborrables, que desatan tristeza y culpabilidad en nuestro corazón, y heridas entre quienes nos rodean.La Biblia es clara cuando advierte: “El iracundo comete locuras, pero el prudente sabe aguantar”(Proverbios 14:17, Nueva Versión Internacional). Alguien dominado por un enojo irrefrenable, termina dejándose arrastrar como una frágil rama por un río correntoso, lo que a la postre causa destrucción y levanta a nuestro alrededor tremendos muros de prevención no solo entre nuestros familiares sino amigos y conocidos: “No te dejes llevar por el enojo que sólo abriga el corazón del necio.”(Eclesiastés 7.9, Nueva Versión Internacional)Un joven que asistió a consejería se lamentaba porque tenía pocos amigos. “Me rechazan; salen huyendo. Ni siquiera tengo novia”. Un análisis cuidadoso del asunto, descubrimos que el eje central radicaba en su irascibilidad. Apenas sentía que algo le incomodaba o tal vez, cuando experimentaba la sensación de vulnerabilidad, inmediatamente reaccionaba desatando una verdadera tormenta.Coincidimos en la necesidad de invitar al Señor Jesucristo a su corazón con el propósito de que trajese los cambios que tanto anhelaba, los que se reflejaron en la ampliación del círculo de sus amistades.Preste atención a las señales de alarmaTodos los seres humanos podemos cambiar. No importa que nuestras reacciones se caractericen por la irascibilidad. Esa inclinación puede modificarse. Basta que usted y yo estemos atentos a las señales de alarma, cuando identificamos que algo nos produce molestia y vamos a explotar.El rey Salomón enseñó hace muchísimos siglos que resulta altamente beneficioso aplicar el dominio propio: “Más vale ser paciente que valiente; más vale dominarse a sí mismo que conquistar ciudades.”(Proverbios 16:32; Mateo 5:21,22, Nueva Versión Internacional)¡Sí es posible controlarnos! Si le parece difícil, recuerde siempre que con ayuda del Señor Jesucristo traemos modificaciones a nuestra forma de pensar y de actuar. Con Su ayuda ¡Nada resulta imposible! (Cf. Filipenses 4:13)Cuando aplicamos esos cambios, sin duda estaremos teniendo puentes de amistad y diálogo con quienes nos rodean, y de paso, daremos testimonios de Cristo en nosotros como Él lo merece: “El que es paciente muestra gran discernimiento; el que es agresivo muestra mucha insensatez.”(Proverbios 14:29, Nueva Versión Internacional)Nuestra vida evidencia transformaciones a partir de cosas pequeñas. El temperamento y las reacciones explosivas, pueden ser algunas de ellas. Y hoy es el día para comenzar esa evolución en su existencia. ¡Recuerde que no está solo! En el Señor Jesucristo encontrará la fuerza para alcanzar la victoria.-- Tatiana Sierra
La Ira, hace mucho daño
La ira destruye nuestra vida. Produce secuelas imborrables, que desatan tristeza y culpabilidad en nuestro corazón, y heridas entre quienes nos rodean.La Biblia es clara cuando advierte: “El iracundo comete locuras, pero el prudente sabe aguantar”(Proverbios 14:17, Nueva Versión Internacional). Alguien dominado por un enojo irrefrenable, termina dejándose arrastrar como una frágil rama por un río correntoso, lo que a la postre causa destrucción y levanta a nuestro alrededor tremendos muros de prevención no solo entre nuestros familiares sino amigos y conocidos: “No te dejes llevar por el enojo que sólo abriga el corazón del necio.”(Eclesiastés 7.9, Nueva Versión Internacional)Un joven que asistió a consejería se lamentaba porque tenía pocos amigos. “Me rechazan; salen huyendo. Ni siquiera tengo novia”. Un análisis cuidadoso del asunto, descubrimos que el eje central radicaba en su irascibilidad. Apenas sentía que algo le incomodaba o tal vez, cuando experimentaba la sensación de vulnerabilidad, inmediatamente reaccionaba desatando una verdadera tormenta.Coincidimos en la necesidad de invitar al Señor Jesucristo a su corazón con el propósito de que trajese los cambios que tanto anhelaba, los que se reflejaron en la ampliación del círculo de sus amistades.Preste atención a las señales de alarmaTodos los seres humanos podemos cambiar. No importa que nuestras reacciones se caractericen por la irascibilidad. Esa inclinación puede modificarse. Basta que usted y yo estemos atentos a las señales de alarma, cuando identificamos que algo nos produce molestia y vamos a explotar.El rey Salomón enseñó hace muchísimos siglos que resulta altamente beneficioso aplicar el dominio propio: “Más vale ser paciente que valiente; más vale dominarse a sí mismo que conquistar ciudades.”(Proverbios 16:32; Mateo 5:21,22, Nueva Versión Internacional)¡Sí es posible controlarnos! Si le parece difícil, recuerde siempre que con ayuda del Señor Jesucristo traemos modificaciones a nuestra forma de pensar y de actuar. Con Su ayuda ¡Nada resulta imposible! (Cf. Filipenses 4:13)Cuando aplicamos esos cambios, sin duda estaremos teniendo puentes de amistad y diálogo con quienes nos rodean, y de paso, daremos testimonios de Cristo en nosotros como Él lo merece: “El que es paciente muestra gran discernimiento; el que es agresivo muestra mucha insensatez.”(Proverbios 14:29, Nueva Versión Internacional)Nuestra vida evidencia transformaciones a partir de cosas pequeñas. El temperamento y las reacciones explosivas, pueden ser algunas de ellas. Y hoy es el día para comenzar esa evolución en su existencia. ¡Recuerde que no está solo! En el Señor Jesucristo encontrará la fuerza para alcanzar la victoria.-- Tatiana Sierra
Si.htm
CRECIENDO EN FE.121209.doc
El paralítico de Bethesda.htm
ES CUESTION DE DAR PARA RECIBIR.doc
SOLO CON LOS OJOS PUESTOS EN CRISTO PODEMOS TRIUNFAR.htm
NECESITAS CORREGIR TUS PASOS.Tatiana-073009.htm
SEÑOR ENSEÑANOS A ORAR.htm
DETERMINACION PARA AMAR A DIOS.htm
DE QUE LADO DE LA CRUZ ESTAS.htm
Satisfacción en la Oración.htm