QUE TE CUESTA PERDONAR?
Esta vez mis amigos y hermanos, les quiero compartir algo que un buen amigo me envio, y me hizo refleccionar.
El perdon es muy importante para todos los seres humanos, pero en especial para los cristianos; por que? Dice una cancion que "Dios no escucha nuestra oracion si no te has reconciliado".
Imaginate por que a veces ora y oras y no pasa nada, o simplemente sientes una sensacion de vacio a pesar que el Espiritu santo more en ti, El Espiritu Santo es el que redargulle tu corazon, y te dice HOLA! QUE PASA? estas enojado con tu hermano!
Aprendamos a perdonar, pero de verdar, dicen que perdonar es olvidar y como podras borrar de tu memoria un suceso que te saco de tus casillas? no me refiero a borrar de tu mente algo es imposible, solo que cuando recuerdes eso que te ofendio, sonrias, y no sientas ese dolor o esa rabia que sentias.
A continuacion el mensaje de mi amigo:
Me cuesta perdonar. ¿A quién no? Cuando alguien me falla, me defrauda o me perjudica… ¡cuántos deseos de venganza invaden mi mente! Tengo amigos y enemigos, y con ambos he tenido la oportunidad de practicar el perdón mutuo. En relación a este asunto, a través de los años experimenté diversas sensaciones, y transité distintas líneas de pensamiento.
Por ejemplo, me encontré con gente que promueve una especie de “perdón mágico”, adjudicándole a éste la solución a todo conflicto interpersonal. Otros, además, utilizan el perdón como una vía de escape emocional frente a los recuerdos tristes del pasado, estrategia cuyo resultado muy pocas veces logra satisfacer el vacío y la frustración del ser interior.
Pero también tuve el privilegio de conocer personas sinceras y valientes, que en medio del dolor y de la adversidad han sabido elegir el camino del perdón.
En el año 2003 visité la ciudad de Corrientes (Argentina), en el marco de unas conferencias especiales sobre el tema de la espiritualidad. En una de esas charlas enfaticé la importancia y el beneficio que le brinda a nuestra persona la decisión de perdonar. De esta manera, y basándome en mi experiencia personal en cuanto al perdón hacia mi padre (quien abandonó el hogar cuando yo tenía ocho años de edad), invité a los presentes a que realizaran un breve balance de sus vidas y perdonaran a aquellos que les habían perjudicado emocional y/o físicamente.
Al concluir se acercó una pequeña niña de siete años, quien me dijo: “Mis papás se divorciaron, igual que los tuyos… Por mucho tiempo no pude perdonar a mi papá por haberse ido de la casa, pero hace unos minutos decidí perdonarlo… ¡y lo logré! ¡Pude perdonar a mi papá!”
Han pasado varios años desde que me desilusioné con los cuentos de hadas. Créame. Pero ha transcurrido la misma cantidad de tiempo desde que comprendí el tremendo poder del perdón como un beneficio de doble vía.
Cuando escojo perdonar me libero de toda carga emocional hacia la otra persona, a la vez que construyo un espacio de libertad en el que el otro puede reconsiderar su error y cambiar de actitud.
Jesucristo dijo: “…si tienen algo contra alguien, perdónenlo, para que también su Padre que está en el cielo les perdone a ustedes sus pecados” (Marcos 11:25-26).
No le aconsejo que se haga el tonto y ande por ahí con una sonrisa prefabricada, diciendo: “todo está OK”, pasando por alto la situación de conflicto. Eso no es perdón. El perdón lo damos por amor, aunque el otro no lo merezca (¿no hace Dios así con nosotros?).
Perdonar quizás no haga que la otra persona cambie… ¡pero le aseguro que usted experimentará libertad y paz en su vida! Perdón es Poder que Transforma.
Dios les bendiga!
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Tatiana Sierra