Por: Manuel Viteri
¿Cuán a menudo haces la oración de inconveniencia?
En el libro de Santiago (5:17-18), Elías es señalado como ejemplo de oración. El no era un “supersanto” sino un hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras”. Estuvo cansado, desanimado, y ansioso en ocasiones, pero su primera reacción fue llevar estas cosas al Señor en oración.
Pero lo notable de su vida de oración fue cuan a menudo hizo oraciones inconvenientes. Oro por una sequía, entonces observo como Dios contestó su oración...¡y secó su propia provisión de agua! Oró por fuego del cielo, sabiendo que lo haría un hombre marcado a los ojos de Jezabel. Su oración constante fue: “Dios, haz algo grande...y yo estoy dispuesto si me necesitas”.
Examina tu vida de oración. ¿Qué oración haces: “Dios salva a mi vecino pagano”, o: “Dios úsame para llevar a ese vecino a ti” – “Dios, consuela esa familia atribulada”, o “Dios úsame para llevar consuelo a esa familia”? Toma la situación que estás enfrentando hoy, y escribe tu propia oración de inconveniencia a Dios.
“No podemos esperar vivir deficientemente y orar eficientemente”