El machismo y la violencia
En Génesis 1:28 Dios le dio autoridad al hombre para sojuzgar y señorear sobre los peces del mar, las aves del cielo y todas las bestias.
No se le dio al hombre este poder sobre las mujeres, ni que las pisoteara y humillara.
El machista es el que cree que tiene derecho a mandar sobre las mujeres como si fuesen su propiedad, es una actitud de su corazón. El diccionario dice que “el machismo es una actitud de dominación de los hombres respecto a las mujeres”.
Muchas mujeres están obligadas a quedarse en casa por vergüenza de salir en público con un ojo morado o su cuerpo golpeado. Cuando esto pasa ellas no pueden creer que esto suceda y pasan llorando, asustadas y desilusionadas sintiéndose objeto de uso. El machista no permite que se le opongan; la convence con palabras dulces y favores o, la obliga a la fuerza diciéndole que no le importa lo que ella piense y que debe obedecer.
Un hombre que trate así a una mujer es nada más que un bruto, es un sinvergüenza y ningún creyente verdaderamente cristiano haría esto. El machismo se ha desarrollado por culpa de las mujeres quienes han permitido que el hombre haga con ellas lo que le da la gana.
Al hombre se le ha enseñado que debe ser fuerte, tener poder y mandar, a la mujer se le ha enseñado a jugar de casita, limpiar, cocinar y cuidar los niños. Un hombre no nace machista, se le enseña a serlo, son prácticas aprendidas y sexistas, el machista es un controlador social y un explotador.
Las mujeres han sido desechadas aun en lo religioso, se les prohíbe predicar o estar a cargo de una iglesia como pastoras. La Biblia dice que todos somos sacerdotes reales, no solo los hombres y les recordamos que el Espíritu Santo fue derramado sobre hombres y mujeres.
En varios países de Asia y África el nacimiento de una mujer se considera castigo divino y, el de un varón es motivo de alegría. En algunos países de América Latina, se conserva la idea de que los hombres están hechos para el trabajo y las mujeres para la cocina, tanto la mujer como el hombre lamentan el nacimiento de una hija.
Muchas mujeres han sido enseñadas a someterse y resignarse, se quedan en casa cuidando a los hermanos menores, o sea que estas desventajas comienzan desde la cuna. Las niñas son los seres más despreciados en algunas culturas, especialmente las dominadas por el Islam donde la mujer es una ciudadana de segunda categoría y donde son tratadas menos que un animal doméstico.
Si la mujer adultera hay lapidación, si ellos lo hacen, no pasa nada. En la India, siguiendo las costumbres atávicas, un padre casa a su hija en un matrimonio de conveniencia, previo acuerdo y desembolso de una dote sustanciosa. Si los padres de la novia no satisfacen la demanda, simplemente queman viva a la novia. Y, aun estando prohibido oficialmente este tipo de enlace matrimonial, el 80% de los casamientos se efectúa sobre la base de un pago en dinero o especie.
En la comunidad de los Guijars, en pleno corazón de la India, se mantiene intacta la costumbre de prometer a las niñas apenas nacen y celebrar la boda justo cuando éstas están en la edad de jugar y disfrutar de la vida. Las pequeñas novias alimentan la tradición ajena a lo que significan los compromisos que sus familias han decidido por ellas. La boda se celebra tras rituales y ceremonias que pueden prolongarse varios días, sin que las niñas hayan terminado de jugar ni hayan visto siquiera la cara del novio.
Por favor queridas hermanas; pongan límites en su hogar, si no lo hace es daño para usted y para sus hijos, no permita que la violencia familiar llegue a su hogar.