Aguas profundas,
noches oscuras
Bendiciones para los justos
(Salmos 128) y juicios para los impíos (Salmo 129) aguardan al final del
viaje. Y aunque haya noches oscuras
a lo largo del camino (Salmos 130), el alma tranquila hallará esperanza en el Señor (Salmo 131) hay fortaleza
para enfrentar cada nuevo día.
Salmo 128 – Bendición para
los que temen a Dios
Salmo 129 – Vindicación
para los justos
Salmo 130 – Aguas profundas, noches
oscuras
Salmo 131 -
Esperanza para el alma tranquila
Salmo 132 -- Procurando un lugar para el
Señor
Salmo 133 --- Armonía en la
familia de Dios
Salmo 134 – Bendiciendo a
Dios en Su casa
¿Cuáles de estas experiencias has
tenido en el transcurso de tu vida?: (1) Casi te ahogas. (2) Perdiste a un ser querido por una
enfermedad incurable. (3) Pasaste toda una noche sin
dormir.
Si puedes identificarte con
una o mas situaciones, te identificaras con el autor del Salmo 130, porque las
tres experiencias se hallan en su
lamento de ocho versículos.
(1) el salmista se está
ahogando en un mar de desesperación (v.1).
La corriente de aflicción lo ha obligado a forcejear en aguas que cubren
su cabeza. (2) se siente como un reo que espera ser juzgado. (v.3). A menos que el Señor perdone su
iniquidad, sabe que su caso es “incurable”. Sin embargo, a pesar de su angustia, (3)
aguarda pacientemente a que amanezca (v v. 5-6). La noche de circunstancias oscuras
parece interminables, pero el salmista sabe que el Señor lo rescatará tan cierto
como el alba sigue a la noche.
En medio de aguas profundas
y noches oscuras, hay una razón para tener esperanza ¡siempre que la
esperanza este en el
Señor!
La cura de la depresión del
salmista es simple. No es una
píldora sino una Persona, Uno que es tan fiel en el siglo 20 A.D., como lo fue
en el siglo 10 A.C.
“El
alivio a la depresión está a la distancia de una alabanza”