Vencer las Barreras

Hechos 10:24-29

 

   Después de la visión por medio de la cual Dios enseño a Pedro que todos los alimentos eran limpios (vea Hechos 10:9-16), el apóstol fue a casa de Cornelio “el centurión, varón justo y temeroso de Dios”, que era un gentil (versículo 22).  Anteriormente, Dios había instruido a Cornelio para que enviara a buscar a Pedro (vea los versículos 1-5).  Ambos hombres fueron obedientes al Señor.  Siempre debemos estar dispuestos a actuar según las indicaciones de Dios, aun cuando vayan en contra de los principios de la “sabiduría convencional”.

  Pedro podría haber dicho a los mensajeros de Cornelio que la ley ceremonial judía le impedía ir.  Los judíos tenían prohibido entrar en edificios de gentiles, tocar sus posesiones y aceptar cualquier clase de hospitalidad de ellos.  Los judíos los consideraban inmundos.  Sin embargo, los mensajeros llegaron ante Pedro inmediatamente después de la visión, en la cual Dios le había mostrado que necesitaba reajustar su manera de pensar con respecto a los gentiles y el evangelio.

  Por otra parte, habría sido normal que Cornelio estuviera nervioso al pedir a Pedro, que era judío, que viniese a su casa.  Sin embargo, con obediencia a Dios, este gentil “piadoso” (10.2) envío a buscar a un judío, y el apóstol judío accedió de buena gana.  Tanto Pedro como Cornelio sabían que era mejor “obedecer a Dios antes que a los hombres” (5:29).

  Pedro también estaba dispuesto a aprender.  Después de mencionar las prohibiciones judías acerca de no juntarse con gentiles, añadió: pero a mí me ha mostrado Dios que a ningún hombre llame común o inmundo. En otras palabras, a través de Jesucristo, Dios recibe a todas las personas que se acerquen a El con humildad y con el espíritu correcto.  Dios afirma esta verdad también para su iglesia hoy día.

  No deberían existir barreras que pudieran impedirnos contar a otros las buenas nuevas de esperanza, victoria, propósito y vida eterna que solo se encuentran en Cristo.