Unidos Para Suplir Necesidades
Hechos 4.32.35
32 Y la multitud de los que habían creído era de un corazón y un alma; y
ninguno decía ser suyo propio nada de lo que poseía, sino que tenían todas las
cosas en común.
33 Y con gran poder los apóstoles daban testimonio de la resurrección
del Señor Jesús, y abundante gracia era sobre todos ellos.
34 Así que no había entre ellos ningún necesitado; porque todos los
que poseían heredades o casas, las
vendían, y traían el precio de lo vendido,
35 y lo ponían a los pies de los apóstoles; y se repartía a cada uno
según su necesidad.
¿Qué maravilloso cuadro de la unidad vemos en
estos versículos!
Cuando los creyentes son de un corazón y un alma, la generosidad
reemplaza al egoísmo. Las acciones de
esta iglesia incipiente tenían su origen en un interés genuino de los unos por
los otros, un interés que va más allá de una simple amistad.
Imagine a las personas
vendiendo su tierra y hasta su casa para ayudar a quienes tenía más
necesidades. La unidad incluye morir a
nosotros mismo a favor de los demás.
¿Es posible encontrar esta clase de unidad hoy día?
Somos bendecidos con nuestras posesiones de modo
que podamos utilizarlas para glorificar a Dios con ellas. Él bendice cuando nos unimos para satisfacer
las necesidades de toda la comunidad y no solo para satisfacer nuestros
intereses. Muéstrenme una iglesia
caracterizada por este grado de interés y generosidad y les mostraré una
iglesia en la cual hay abundante gracia.
Cuando buscamos la dirección de Dios para nuestra vida, Él inevitablemente nos guiará a servir a quienes se encuentran a nuestro alrededor. Cuando amamos a las personas más que a las posesiones, usaremos sus bendiciones en beneficio de otros.
Si bien el Señor ha dotado a cada creyente de
manera única dando a cada persona capacidades
e intereses especiales, los cristianos no deben ser egoístas con los que
han recibido. Dios nos llama para que
juntos lo sirvamos a Él y a otros por medio de la comunidad de la iglesia local
con las bendiciones que hemos recibido.
La iglesia se fortalece y Dios es glorificado cuando los creyentes
llevan a cabo sus respectivos ministerios y tareas con un espíritu de unidad
con los otros creyentes. Debemos procurar ayudar continuamente a la iglesia a
unirse en la comunión, la oración y para satisfacer las necesidades.