Nuestra Doctrina
Creemos que el Espíritu Santo mora en el
corazón de todos los que hayan aceptado a Cristo Jesús como su único salvador.
(Jn 7:38, 39) Creemos en el bautismo del
Espíritu Santo y que este debe ser buscado por todo creyente. El Bautismo en el
Espíritu Santo es distinto de y subsecuente a la experiencia del nuevo
nacimiento (Hechos 8:12-17; 10:44-46; 11:14-16; 15:7-9), y trae la investidura de
poder para dar testimonio vivo de Cristo (Lucas 24:49; Hechos 1:4, 8; 1 Cor.
12:1-31). Creemos que la iglesia es el cuerpo
de Cristo, la morada de Dios a través del Espíritu, divinamente señalada para
el cumplimiento de su Gran Comisión. Cada creyente, nacido del Espíritu, es
parte del cuerpo de Cristo y ninguna denominación o grupo en particular es
dueño de la salvación del hombre, sino que todo aquel que haya recibido a
Cristo como su salvador personal y lo haya confesado con su boca y creído en su
corazón es parte de la iglesia y cuyo nombre esta escrito en el libro de la
vida (Efe. 1:22, 23; 2:22; Heb. 12:23).
Creemos en el
arrebatamiento de la iglesia y que este evento es independiente de la segunda
venida de Cristo y que sucederá antes del periodo de la gran tribulación. (1
Tes. 4:16, 17; Rom. 8:23; Tito 2:13; 1 Cor. 15:51-52).
Creemos en la segunda venida de Cristo y que sus santos vendrán
con el y juntos reinaremos con el por 1,000 años en esta tierra. Creemos que al
final de estos mil años vendrá el juicio final y la creación de un nuevo cielo
y una nueva tierra donde moraremos por toda la eternidad con nuestro Señor (Zacarías
14; Apocalipsis 20, 21).