MUJERES AGRADANDO A DIOS

(Proverbios 11: 22) “Como zarcillo de oro en el hocico de un cerdo es la mujer hermosa y apartada de razón”

Otras versiones dicen: “Como nariguera de oro en el hocico de un cerdo, así es una mujer que es bella pero que está apartándose de la sensatez”

Es bella pero es indiscreta.

 “La belleza en una mujer fatua, es como sortija de oro en el hocico de un puerco”

“Zarcillo de oro en jeta de puerco es la mujer bella pero sin sesos”

“Una mujer bonita carente de buen criterio es como un anillo de oro en el hocico de un cerdo”

“Como argolla de oro en revolcadero de puercos es la mujer bonita que la discreción abandona”

Usted podría ser una mujer muy bella físicamente, pero si es insensata, indiscreta, fatua, sin sesos, sin criterio, carece de gusto, deja ver su sensualidad, en lugar de cubrirse su cuerpo lo deja al descubierto lo más que puede, anda en busca de diversión, no es responsable en las cosas de Dios.

Dice la Biblia, no lo digo yo, que es semejante a poner un aro de oro en el hocico de un cerdo.

O sea que no significa nada, pues en el cerdo todo el oro que usted ponga se pierde al revolcarse en estiércol, barro, suciedad e inmundicia, y además huele mal.

¿Qué valor tiene el ser bella físicamente si no hay valores ni principios morales ni espirituales? ¿De que sirve ser por fuera tan bellas, pero por dentro somos sepulcros?

La belleza física es tan solo un pedacito dentro de un todo que somos los seres humanos, no nos sirve para ir al cielo.

Debemos ocuparnos de las cosas del espíritu, preocuparnos por hermosearnos en la Palabra de Dios, nada somos sin Dios, tú te puedes vestir con vestidos de lujo, adornarte con joyas, puedes hacerte implantes de senos, cirugías plásticas, y con estos atributos nunca vas a llegar al cielo.

Bellas por fuera y atrofiadas por dentro, si tú no tienes a Dios o dices que lo tienes pero no lo muestras en tu interior, solo eres miserable, digna de lástima, pobre, ciega y desnuda.