La preeminencia del amor

 

“El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabaran , y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará.”

1 Corintios 13:8

 

 

Mucho se habla del amor. Esta es una palabra o concepto más abusado que hay en el mundo, puesto que cada quien lo aplica a su conveniencia.  De acuerdo a las definiciones de los diccionarios hay dos tipos de amor; el pasional y el afectivo.

Esto lo podemos llamar amor humano. Sin embargo, hay un tercer tipo de amor que no está definido en los diccionarios puesto que no es humano, pero si está definido en la Biblia, y este es amor de Dios.

El objetivo es entender lo que es el amor de Dios y para esto es necesario hacer un análisis general de lo que se conoce como “AMOR”.

● Amor humano – Amor pasional es definido como una fuerte atracción física por otra persona.   Desde el punto de vista natural (atracción por el sexo opuesto), y mientras sea lícito (no adulterio), este amor e normal. Este tipo de amor es humano y es llamado amor pasional.

Por ejemplo: los hombres sienten atracción física por las mujeres y viceversa. Los esposos sienten atracción física y sexual por sus esposas y viceversa.

  Amor afectivo – es definido como un intenso afecto por los demás. El diccionario no d muchos detalles en esta definición, pero en general, aunque este amor es sano y es más puro, no lleva todos los requisitos y exigencias que encierra el amor de Dios, ya que es un amor interesado.

Además, es un amor humano y es llamado “amor afectivo o amor filial”. Ejemplo:

Yo amo a mis hijos (porque yo los engendré y me aman) y aprecio a mis amigos.

  Amor de Dios – La mayoría de la gente cree que el amor de Dios es hacer el bien y ayudar a los demás , pero la 1ra carta del Apóstol Pablo a los Corintios 13:1-3, nos enseña que no es así. Dice que no solo hay que amar a los que nos aman, sino también a aquellos que nos odian o nos hacen mal.  Este tipo de amor es llamado “Amor Ágape o Amor de Dios”.

Mateo 5:44 “Pero yo os digo; Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen.”

Por ejemplo: Hay que amar y bendecir por ese jefe que no gusta de nosotros. Hay que amar, bendecir y orar por aquellos que nos calumnian.

 

Por lo tanto, podemos hacer buenas obras, ayudar a la gente, predicar el evangelio, hablar en lenguas, pero si no tenemos el amor de Dios (o sea, amar inclusive a nuestros enemigos), de nada sirve. Sin Cristo es imposible tener el amor de Dios. Romanos 5:5 “...porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.”