Ester asciende al trono
Ester 1-2
Ester es
más que una historia heroica. Ilustra
cómo Dios controla los destinos de individuos
y naciones a pesar de circunstancias adversas y oposición. Ester se asemeja a las noticias de hoy:
intriga nacional, inseguridad política, intentos de asesinatos. Y pueblo, colocando a Ester en el palacio y
el nombre de Mardoqueo en las crónicas persas “para esta hora” (Ester 4:14).
Sola... en
un lugar extraño... sin amistades... asustada.
Esa es una buena descripción de cómo Ester pudo haberse sentido cuando
fue llevada al palacio por su primo Mardoqueo.
Ella es presentada
en el relato como una que había quedado sola en el mundo por la muerte de sus
padres. Aunque fue adoptada por su primo, su herencia judía puso su vida en
peligro cuando la incluyeron en el concurso de belleza del rey Asuero. Así que allí estaba ella: sin familia, sin
amigos, sin tener un padre... ¿o sí lo tenía?
Ester evidentemente
confió en un Padre invisible. Cuando
fue llamada a comparecer en el palacio, nunca vaciló. Armada de fe en Dios, marchó valientemente a un lugar desconocido
para asumir deberes que eran nuevos para ella.. Cuando se supo la noticia del
complot de Amán, solicitó de parte de los judíos-una señal de humilde intercesión
ante Dios.
Si eres creyente, entonces nunca estás
solo. Dios siempre está presente como
tu Padre amante. En efecto, Salmo 68:5
lo describe como “padre de huérfanos”. ¿Por
qué no llamas, o escribes, a tu padre terrenal y le dices lo que su actuación
como padre... y la de Dios... han significado en tu vida. ¡A los padres les complace ser amados!