¿ESPECTADORES?
El equipo hacía todo lo posible por alcanzar la victoria, pero al momento
no lograba cambiar la situación. Faltaba muy poco para terminar el último
partido del campeonato y los contrarios ganaban por tres puntos.

La tensión en el estadio era tremenda. Los aficionados que seguían la
competencia desde las gradas no podían dejar de gritarles a los jugadores
para que mejoraran el rendimiento. Aunque al principio habían comenzado con
cantos de alegría y aliento, ahora usaban todo tipo de insultos para
desahogar su enojo por la derrota que se tornaba más evidente con cada
segundo que transcurría.

¡Finalmente no había más remedio! El referí hizo sonar el silbato indicando
que el juego había llegado a su fin. Mientras los vencedores se abrazaban y
celebraban la victoria, los perdedores abandonaban cabizbajos el campo de
juego, acompañados por los silbidos de reproche que llegaban desde las
gradas.

Cuando un periodista le preguntó a uno de los atletas qué pensaba acerca de
los insultos y las críticas de los simpatizantes de su club, dijo en pocas
palabras: -“Entiendo lo que sienten, pero hay que estar en la cancha para
saber lo que se vive”.

En la vida ocurre lo mismo. Hay gente que opina acerca de todo, pero nunca
se compromete con nada. Son personas que prefieren ser espectadores – ver,
criticar y comentar – antes que convertirse en protagonistas.

Muy interesantes las palabras del apóstol Juan: “Conocemos lo que es el
amor porque Jesucristo dio su vida por nosotros; así también, nosotros
debemos dar la vida por nuestros hermanos”.*

Al mirar lo que digan o hagan los demás, haz lo posible por comprender
antes que criticar. Muestra interés y ofrece tu ayuda cuando sea necesario.
¡No te quedes mirando!

Piensa en las veces que criticaste a los demás sin saber por qué actuaban
de esa manera. Demostrar interés quiere decir pensar en las personas que te
rodean e intentar averiguar por qué actúan de la manera en que lo hacen.
¡Te llevarás grandes sorpresas!