“A quien se haya dado mucho, mucho se le demandará”

Nahúm 1-3

 

   A Nínive se le había dado el privilegio de conocer al único Dios verdadero.  A la predicación de Jonás esta gran ciudad gentil se había arrepentido, y Dios misericordiosamente detuvo Su juicio.  Pero ahora, unos 150 años después, Nahum proclama la caída de la una vez poderosa Nínive.  Los asirios habían olvidado su avivamiento y habían regresado a sus hábitos de violencia, idolatría, y arrogancia.  Como resultado, Babilonia destruiría de tal forma su ciudad que no quedaría vestiogio de ella, profecía dolorosamente cumplida al pie de la letra.

  Una Nínive, y en realidad dos, ambas paganas e idolatras, ambas bajo la sentencia del juicio de Dios.  Una se arrepintió a la predicación de Jonás y recibió la “suspensión de la ejecución”.  La otra sintió la punzante condena de Nahúm.  A una se le permitió vivir; la otra fue aniquilada.  ¿Qué hizo la diferencia?

 

   Una verdad espiritual importante puede hallarse en el triste final de Nínive:  el principio de la  comunicación a la generación siguiente.  El avivamiento de Nínive duro poco, no porque su gente fuera sincera en su arrepentimiento, sino porque no transmitieron el conocimiento de Dios a la próxima generación.  Al pasar los años, Jonias, el “profeta procedente del mar”, y el gran Dios que él representaba, fueron olvidados.  El avivamiento se debilitó y murió, y ocuparon su lugar las antiguas prácticas paganas.

 

   ¿Ves la importancia de enseñar las verdades de Dios a tus hijo?  Sin ese conocimiento es probable que ellos caigan cuando enfrenten las situaciones criticas que tú en la fortaleza de Dios, has aprendido a vencer.  Comparte con tus hijos una verdad espiritual que Dios te está enseñando.  Recuerda, su conocimiento de Dios dependerá en parte de tu fidelidad en transmitirles la verdad.

 ¿Cuan escondido está lo escondido (Nahúm 3:11)?

Cuando Nahúm le proclamo a Nínive “Serás encerada”, ¡quiso decir lo que dijo!  Después de la destrucción de Nínive en 612 A.C., el sitio quedó borrado, ¡sus ruinas enterradas por cerca de 2.500 años!